Alteraciones metabólicas y fisiopatología del ejercicio en la enfermedad de McArdle

Dependiendo de la intensidad y la duración del ejercicio, el músculo utiliza diferentes sustratos y rutas metabólicas: glucogenolisis seguida de glucólisis anaeróbica, glucogenolisis seguida de glucólisis aeròbica y glucosa sanguínea. La intolerancia al ejercicio que padecen los pacientes de McArdle es la consecuencia del bloqueo de la glucogenolisis, que a su vez bloquea la glucólisis aeròbica y anaeróbica. La reducción de la disponibilidad de piruvato causada por este bloqueo, desequilibra el flujo de metabolitos del ciclo de Krebs y la fosforilación oxidativa también se ve reducida. Debido a que no se produce acidificación intracelular se desequilibra la reacción de la creatina, que juntamente con la disminución de la fosforilación oxidativa, produce un incremento intracelular anormal de los niveles de ADP. El exceso de ADP se convierte en AMP, inosina monofosfato (IMP), amonio y otros productos de degradación como el ácido úrico, que dan lugar a lo que se conoce como hiperuricemia miogénica.

A pesar de la gran crisis energética que padecen estos pacientes, no se ha conseguido demostrar una disminución de los niveles de ATP musculares, ni en estudios bioquímicos de biopsias musculares obtenidas tras una contractura inducida por el ejercicio, ni mediante espectroscopia en resonancia magnética con P31 durante un ejercicio controlado. Esto ha llevado a la hipótesis de que la disminución de los niveles de ATP, afectaría a las Na+ K+ ATPasas y a las Ca2+ ATPasas que están estrechamente relacionadas con las concentraciones de ATP, debido a que se ha encontrado un menor número Na+K+ATPasas en el sarcolema de estos pacientes.

La fisiología de la aparición del efecto de second wind es una consecuencia directa de la disminución en los sustratos para el metabolismo oxidativo. Debido a la disminución de estos sustratos, la capacidad oxidativa muscular depende y fluctúa con los cambios de disponibilidad de sustratos extramusculares. Esta disminución aparece entre los 6 y 7 minutos de un ejercicio sostenido, manifestándose en forma de taquicardia y fatiga en los pacientes. Después de los 8 ó 15 minutos de ejercicio, la glucogenolisis hepática se activa y el metabolismo oxidativo tiene como sustrato la glucosa sanguínea que hace que los pacientes tengan una capacidad de ejercicio mayor y una menor frecuencia cardiaca. El second wind se puede producir artificialmente a través de la administración de glucosa a los pacientes.

Algunos estudios han evaluado la capacidad física de estos pacientes. Todos ellos muestran unos valores muy bajos, similares a los encontrados en personas con cardiopatías u otras enfermedades crónicas como el cáncer, de algunos indicadores válidos de salud y longevidad como son el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx) o el umbral ventilatorio (VT).

* Extraido de “Las glucogenosis en España. Situaciín actual y guías informativas”. Ed. Once. Capítulo “Enfermedad de Mcardle”, por Gisela Nogales Gadea, Alejandro Lucia Mulas, Antonio Luis Andreu Périz.